Caso ilustrativo construido a partir de situaciones que se repiten en nuestra práctica profesional. No corresponde a una persona concreta: nombres y detalles son ficticios.
Marta (nombre ficticio) llevaba quince años casada cuando las cenas de empresa empezaron a ser semanales. Siempre los jueves. Siempre «con los de ventas». Su marido volvía tarde, se duchaba al llegar y dejaba el móvil cargando en el salón, cuando antes dormía con él en la mesilla.
Ninguna de esas cosas, por separado, significaba nada. Juntas, y repetidas cada semana, empezaron a quitarle el sueño. Cuando lo planteó, la respuesta fue un enfado desproporcionado: «¿Ahora tampoco puedo trabajar?».
Lo que hicimos
En la consulta inicial vimos que había un patrón muy claro y acotado: un día concreto y una franja horaria. Eso permitió plantear una investigación corta y económica: dos jueves de seguimiento.
Lo que descubrimos
La cena existía. Pero terminaba a las diez, y él no volvía a casa hasta pasada la una.
La lección
Las coartadas más sólidas son las que contienen una parte de verdad. Y las infidelidades estables, paradójicamente, son las más fáciles de detectar porque se repiten.
¿Tienes dudas sobre tu caso? En una consulta de 60 minutos por videollamada valoramos contigo si hay indicios y qué opciones legales tienes. Si después contratas una investigación, te descontamos la consulta.
Despacho de detectives inscrito en el RNSP con el n.º 11010.