Cuando la sospecha aprieta, la tentación de coger el móvil de tu pareja es enorme. Entendemos el impulso, pero como detectives tenemos que advertirlo con claridad: acceder al teléfono, al correo o a las redes de otra persona sin su permiso puede ser un delito, aunque sea tu pareja y viváis juntos.
Qué dice el Código Penal
El artículo 197 del Código Penal castiga a quien, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, se apodere de sus mensajes, correos o documentos, o intercepte sus comunicaciones. Las penas pueden llegar a prisión de uno a cuatro años y multa. El artículo 197 bis castiga además el acceso sin autorización a sistemas informáticos, como un teléfono o una cuenta protegida.
Que exista una relación de pareja o matrimonio no elimina el delito. La intimidad y el secreto de las comunicaciones son derechos de cada persona.
Conductas que pueden ser delito
- Desbloquear su móvil y leer sus conversaciones.
- Instalar aplicaciones espía o de control remoto.
- Entrar en su correo, WhatsApp Web o redes sociales con sus contraseñas.
- Colocar un localizador GPS en su coche o en sus pertenencias.
- Grabar sus conversaciones privadas en las que no participas.
Y además, no sirve como prueba
Las pruebas obtenidas vulnerando derechos fundamentales no son válidas en un juicio. Puedes perder la ventaja que creías tener y, encima, enfrentarte a una denuncia.
La alternativa legal
Observar lo que tienes delante y lo que cualquiera puede ver en internet sí es legal. Y si necesitas certeza o pruebas válidas, un detective privado habilitado puede obtenerlas por medios lícitos: seguimiento en espacios públicos y análisis de fuentes abiertas, con un informe que puede ratificarse ante un juez.
Este artículo es informativo y no sustituye el asesoramiento de un abogado sobre tu caso concreto.
¿Tienes dudas sobre tu caso? En una consulta de 60 minutos por videollamada valoramos contigo si hay indicios y qué opciones legales tienes. Si después contratas una investigación, te descontamos la consulta.
Despacho de detectives inscrito en el RNSP con el n.º 11010.